No quiero ir a la escuela

 No quiero ir a la escuela

Oscar Neira

La escuela es un lugar muy concreto al que van los niños, las niñas y los adolescentes a imaginar, a soñar, a estar como en una familia, es un sitio necesario en la vida. Los conocimientos y procesos de enseñanza que la rondan la engrandecen y la hacen esa parte compleja de la que se han ocupado tantas mentes. Pero la escuela está, para los niños, las niñas y los adolescentes, en lo cotidiano.

Cuando íbamos a la escuela en cuerpo, antes de la pandemia, a pesar de ser ese lugar tan querido y soñado, los estudiantes decían: mamá, no quiero ir a la escuela. Tal vez fue por las matemáticas mal enseñadas o por otro tema que algún profesor o profesora no orientaron bien para que el estudiante se enamorara del conocimiento; o había matoneo y problemas en la casa, porque infortunadamente hay familias en las que les hacen la vida imposible a los niños. Así les quitaron el impulso afectivo para ir a ese lugar querido.

Hoy que no vamos a la escuela física estamos teniendo la idea de una escuela virtual, un lugar tecnológico que no es concreto. No hay paredes ni bullicio en ese sitio, no se puede decir: me levanto y me voy para mi colegio, a encontrarme con mis amigos, por ejemplo. Algunos dicen que es un momento ideal porque la escuela debe ser más que un lugar al cual se va en persona. Hoy, aunque estemos en casa, los estudiantes también dicen: mamá, no quiero ir a la escuela. ¿Por qué? Todos estamos fallando: las instituciones ( creadas por seres humanos) como las personas (la familia, los políticos, los maestros, la sociedad en general). Los estudiantes no tienen buen internet, tampoco tienen tiempo porque trabajan, porque el hilo que los une con la idea escolar está frágil: sostiene un documento guía, un grupo de whatsapp, una plataforma y por todo eso ellos tienen que responder antes que al lugar vivo que aún recuerdan. De tanto peso el hilo se romperá.

Debemos trabajar para volver a la escuela que no es solo el lugar físico. Aunque esta necesidad de regreso se debe considerar porque estamos en medio de una pandemia y en un país en el que no es fácil que los gobiernos respondan de una manera efectiva para solucionar los problemas, necesitamos de vuelta a la escuela mágica que no se deje arredrar por lo imposible.

La respuesta depende de que todos, con la mejor actitud veamos el problema y trabajemos para encontrar soluciones que no sean las de los gobiernos ni las de los adultos únicamente. Hay que pensar en los chicos y en las chicas.

Oscar Javier Neira

Oscar Javier Neira

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