El rol de las organizaciones sociales en el territorio caqueteño

 El rol de las organizaciones sociales en el territorio caqueteño

Estas reflexiones hacen parte de las memorias del foro “el papel de las organizaciones sociales en los territorios” y de una breve revisión bibliográfica. La coordinación del foro y las organizaciones participantes del mismo hacen parte de COORDOSAC.

Para Maydany Salcedo, reconocida defensora de Derechos Humanos y Presidenta de ASIMTRACAMPIC[1], las organizaciones sociales se han constituido en los territorios para resguardar la vida y el territorio. Por su parte, Rosemary Betancourt, presidenta de la Federación de Juntas de Acción Comunal del Caquetá, considera que las organizaciones sociales han construido el territorio a través de la unión y de la suma de fuerzas. En la misma dirección, Edusmildo Ríos, Presidente de ASOPORTALES[2] y miembro de la COCCAM[3], recuerda que las organizaciones sociales han construido Escuelas, poblados, puestos de salud y vías en todo el Caquetá.

Por esto, Wilmer Camacho, vocero de las comunidades de La Unión Peneya, manifiesta que las organizaciones sociales son esa herramienta con la que han logrado transformar el entorno y defenderse de amenazas, asesinatos y de la estigmatización. Así mismo, a través de las organizaciones sociales han conseguido ser escuchados, dialogar, exigir y negociar con el Gobierno Nacional y con los gobiernos locales.

Maydany, sostiene que las organizaciones han surgido en respuesta al abandono estatal y la marginalización en el que se encuentran gran parte del territorio. Sin embargo, las organizaciones sociales viven una doble problemática, por denunciar la incapacidad gubernamental y las condiciones precarias de vida, están siendo amenazadas, asesinadas y estigmatizadas. La Fuerza Pública ha sido uno de los actores claves en la estigmatización, debido al perfilamiento de la que son objeto siendo señaladas como colaboradoras de grupos armados al margen de la ley, con los que han tenido que compartir los territorios con la amenaza constante sobre sus vidas.

Las organizaciones sociales se han constituido en los territorios en torno a diferentes sectores y actividades: agrarias, comunales, ambientales, sindicales, étnicas, derechos humanos, mujeres, jóvenes, etc. En el 2013, la Oficina de Asuntos Comunitarios de la Secretaría de Gobierno del Caquetá, tenía el registro de 309 organizaciones en el departamento, sin contar en esta cifra, las Juntas de Acción Comunal, las inspecciones de policía, las juntas de vivienda comunitaria (CNMH, 2017), ni las organizaciones que actúan en los territorios sin contacto directo con la institucionalidad, que son muchas.

Breve reseña histórica de las organizaciones sociales en el Caquetá

Rosemary, recuerda que Camilo Torres junto a Orlando Fals Borda, empezaron la constitución de Juntas en el municipio de Chocontá, Cundinamarca, para exigir reivindicaciones en temas de salud, educación y vivienda. Cabe anotar, que las Juntas de Acción Comunal (JAC) fueron institucionalizadas hasta 1958 mediante la Ley 19. En la actualidad, en el país hay más de 65.000 JAC. Estas, han sido fundamentales para la organización, la satisfacción de necesidades básicas y la permanencia en los territorios. No obstante, por haber sido institucionalizadas tienen una serie de beneficios, pero también, una serie de restricciones respecto a la autonomía, alcances y desarrollo como forma organizativa de base.

En el Caquetá, las Juntas de Acción Comunal empezaron a constituirse desde 1960, sin embargo, se potencian desde 1985, tres años después de la designación de Caquetá como departamento, con la conformación de los Núcleos Comunales en el marco de los Acuerdos de la Uribe (Meta), entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP y con el desarrollo de programas de sustitución de cultivos de uso ilícito de la Macarena y el Bajo Caguán.

Los núcleos comunales, generaron la articulación de JAC y veredas en lugares alejados de las cabeceras municipales, funcionando como instancia de coordinación que, debido a la ausencia y abandono estatal, gestionaban desde la gobernanza comunitaria soluciones para las problemáticas de los territorios. En lugares donde las instituciones locales como las alcaldías no contaban con capacidad de acción, fueron sustituidas por los núcleos Comunales, incluso en temas de justicia.

Desde los núcleos comunales se construyeron manuales de convivencia que organizaron y regularon las actividades cotidianas, consolidando así: comités de derechos humanos, pro-carreteras, de concilio, de trabajo, de mujeres, de educación, de salud y de jóvenes, etc. Los Núcleos Comunales fueron claves para la consolidación de las más de 2.300 JAC que existen en el departamento en la actualidad, siendo una figura nacida del desarrollo social del Caquetá que se expandió a departamentos como Meta y Guaviare.

Por otro lado, Wilmer Camacho, resalta la llegada al territorio de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) que fue constituida con el decreto 755 del 2 de mayo de 1967 y la resolución 061 de 1968. La ANUC lideró el paro del 7 y 12 de julio de 1972 en el que se movilizaron al rededor de 10.000 campesinos en Florencia, exigiendo mejores precios para sus cosechas y condonación de las deudas del INCORA, y posteriormente, tuvo un papel importante en las disputas por la conexión eléctrica en 1974 para la entonces intendencia del Caquetá. La ANUC logró aglutinar una importante fuerza organizativa en el departamento, pero debido a diferencias ideológicas y a los diversos intereses de sus miembros, se dividió fortaleciendo la consolidación de nuevas organizaciones.

Edusmildo Rios, por su parte, sostiene la importancia de la llegada de La Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO), que se constituyó en 1976 bajo el nombre de Federación Sindical Agraria (FENSA), y que aglutinó sindicatos y asociaciones de pequeños agricultores en 22 departamentos. Así mismo, recuerda organizaciones como la Unión de Mujeres Demócratas del Pará, que sufrió persecuciones y asesinatos por parte del Estado.

Un hecho importante y que evidencio la fuerza organizativa que se estaba consolidando en el Caquetá, fue el paro cívico de 1977 en el que se movilizaron al rededor de 20.000 personas por las calles de Florencia, exigiendo vías, salud, educación, mejores precios para las cosechas y la población urbana, energía eléctrica (Ferro & Uribe, 2002).

Maydany Salcedo, llega a Caquetá en 2008 y se articula a organizaciones de Derechos Humanos que se constituyeron para hacer frente a los atropellos de la fuerza pública. Recuerda como AMSTRAC-CURC[4] y ASOPORTALES, surgen de ASIMTRACAMPIC, organización a la que pertenece.  

Las comunidades indígenas, con importante arraigo en el territorio, también han consolidado procesos organizativos en el Caquetá en reivindicación de sus tradiciones, históricamente pisoteadas desde el proceso de colonización y por diferentes acontecimientos regionales, como el etnocidio de las caucherías y los procesos «evangelizatorios». Así mismo, han promovido la defensa de la Amazonia. El 12 de octubre de 1980 se realiza el primer encuentro nacional indígena que da paso a la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia (ONIC). Por otro lado, en 1995 se crea la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC) donde convergen 56 pueblos indígenas de los 6 departamentos de la Amazonia. Y, en la historia más reciente, se consolida la Coordinación Nacional de Pueblos, organizaciones y líderes Indígenas (CONPI) que ha tenido un papel activo en la implementación del enfoque étnico de los Acuerdos de Paz.

Así mismo, en los últimos años se han fortalecido las organizaciones de mujeres como ASODEMUC[5], ASOMUCIC[6] y las plataformas de mujeres que luchan por los derechos de las mujeres, por el derecho a la tierra y contra la violencia de género. También, se han fortalecido las organizaciones ambientales, donde sobre salen las Mesas por la defensa del agua y el territorio; las organizaciones de jóvenes como la RED JUVENIL COMPAZ[7] y las plataformas municipales de juventud; y las mesas de víctimas que siguen exigiendo reparación al estado.

Historia geográfica de las organizaciones sociales del Caquetá

El informe La Tierra no basta, relata la historia de la colonización del territorio y la historia de algunas organizaciones sociales, resaltando el papel de las mismas, que se condensa en la frase de José Jairo González, que destaca el Caquetá como una sociedad que se ha hecho sola, en tanto se ha construido al margen o de manera paralela al Estado (CNMH, 2017), desde la fuerza de las comunidades. En el capítulo titulado “Organizaciones sociales y gremios económicos” se destacan tres municipios por su fuerte dinámica organizativa: Florencia, San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá.

Históricamente, las experiencias organizativas han sido más fuertes en la parte norte del Caquetá. Esto, se explica un poco, por la manera en que se fue poblando el territorio a partir de migraciones de personas que huían de la violencia bipartidista a mediados de los 50, principalmente, desde Huila y Tolima, y que ubicaron a liberales, con experiencia en procesos organizativos, en la parte norte del departamento y a conservadores en los municipios del sur. Pero también, por las dinámicas del conflicto armado en el departamento. Las FARC, desde su fundación tuvieron presencia en el norte del departamento, sin embargo, su accionar no atacó directamente a las organizaciones. Incluso, en muchos territorios, las FARC incentivaron la organización. De diferente manera, sucedió en el sur del departamento, donde las incursiones paramilitares se ensañaron contra las organizaciones sociales, debilitando y quebrando los procesos organizativos.

No obstante, en los municipios del sur del departamento, la Vicaría del Sur, pese a las condiciones de seguridad, ha realizado un trabajo de muchos años en el fortalecimiento de organizaciones, principalmente, ambientales y en la consolidación de procesos productivos amigables con la naturaleza.

Momentos álgidos para la organización en el Caquetá

Como hechos históricos y de fulgor para los procesos organizativos en el Caquetá sobresalen: la constitución de la Zona de Reserva Campesina de Pato-Balsillas en San Vicente del Caguán en 1997, que nace del trabajo de la Asociación Municipal de Colonos del Pato (AMCOP), primera ZRC del país y promotora de la creación de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC), como convergencia de los procesos adscritos a esta propuesta agraria de paz y desarrollo sostenible. Así mismo, en San Vicente del Caguán se genera una convergencia dentro de la red UNIOS (Unión de Organizaciones Sociales, Campesinas, Ambientales y de Derechos Humanos de San Vicente del Caguán), y la coordinación con organizaciones como ASCALG, ASOPEPROC y CORPOYARÍ que articulan indistintamente desde una visión territorial propia con escenarios del Caquetá y del Meta.

Por otro lado, las marchas cocaleras de 1996 que movieron alrededor de 76.000 personas en el departamento, contra las fumigaciones y contra el decreto 0717 del 18 de abril, en el gobierno de Samper. En la zona del río Ortegüaza y en el caserío de Santuario de La Montañita ya había más de 10.000 personas. Las marchas, iniciaron el 31 de julio y se prolongaron hasta el 14 de septiembre con participación de campesinos y campesinas del sur y del norte del departamento (Ferro & Uribe, 2002)

Así mismo, el movimiento cívico por la vida y la paz en Cartagena del Chaira en 1998, logró articular diferentes organizaciones y sectores en una misma causa: frenar la violencia política de la que eran objeto las comunidades y sus dirigentes del municipio.

Finalmente, ante la necesidad de un punto de encuentro organizativo a nivel departamental, en 2008 se constituye la Coordinadora Departamental de Organizaciones Sociales Ambientales y Campesinas del Caquetá (COORDOSAC), que tiene su momento álgido en la movilización del 20 de julio de 2010 en el marco del lanzamiento del Movimiento político y social Marcha Patriótica; donde se movilizaron aproximadamente 6.000 personas por las calles de Florencia con camisas amarillas, azules y rojas exigiendo solución política al conflicto armado, en un orden que motivó los aplausos de la gente por donde hizo recorrido la marcha (CNMH, 2017).

Entre otros antecedentes, COORDOSAC logró agrupar a más de 200 organizaciones y lideró tres paros y movilizaciones, entre ellas el Paro Nacional Agrario de 2013, que la llevaron a hacer parte de la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA) y con la Cumbre Agraria, Étnica y Popular.

Desafíos y apuestas de las organizaciones sociales del Caquetá

Varias de las organizaciones sociales del territorio caqueteño han centrado su accionar en la implementación de los Acuerdos de Paz firmados en la Habana por el Gobierno Nacional y las FARC-EP, entendiendo estos como ruta colectiva para la profundización de la democracia, para la materialización de los derechos humanos y para la mejora de las condiciones de vida de la población rural. A partir de los Acuerdos de Paz, surgieron programas de gran relevancia para el territorio como lo son: los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), el Programa de Sustitución de Cultivos de uso ilícito (PNIS) y la implementación del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Reparación y Garantías de No Repetición para las comunidades de los territorios afectados por el conflicto.

Sobre estos programas han surgido una serie de problemáticas que han tenido que sortear las organizaciones, para el caso del programa PNIS, a pesar del cumplimiento en la sustitución voluntaria del 95% y la mínima cifra de 0,4% de resiembra, como refleja el informe 19 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), se han intensificado las erradicaciones forzadas, incumpliendo los Acuerdos y vulnerando los derechos de las personas firmantes. Así mismo, se viene amenazando con la reactivación de fumigación con glifosato pasando por encima de lo decretado por la Corte Constitucional y de la cantidad de demandas que tiene este herbicida por afectaciones a la salud en el mundo.

Otro de los grandes retos para las organizaciones sociales del Caquetá, se centra en la defensa y protección del territorio amazónico, por el agua y por la biodiversidad en cumplimiento a la sentencia 4360 que otorga derechos a la Amazonia. Esto, en el marco de la agudización, después de la salida de FARC, de los conflictos ambientales como la deforestación, la contaminación con mercurio de las cuentas hídricas, la expectativa de entrada al territorio de 44 bloques petroleros, 58 títulos mineros, 7 proyectos de hidroeléctricas y de los constantes conflictos con Parques Nacionales Naturales que se niegan a garantizar la permanencia de las comunidades que habitan y conservan el territorio.

Sin embargo, el principal desafío que enfrentan las organizaciones sociales tiene que ver con el tema de seguridad, debido a las constantes amenazas, señalamientos y los asesinatos sistemáticos de líderes y lideresas sociales; crímenes con un alto grado de impunidad.

Referencias

Centro Nacional de Memoria Histórica (2017), La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el Caquetá, CNMH, Bogotá.

Ferro, J., & Uribe, G. (2002). Las marchas de los cocaleros del departamento de Caquetá, Colombia: contradicciones políticas y obstáculos a la emancipación social. Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, 49.


[1] ASIMTRACAMPIC- Asociación Municipal De Trabajadores Campesinos De Piamonte Cauca

[2] ASOPORTALES- Asociación Municipal de Trabajadoras y Trabajadores Campesinos de Portales del Fragua

[3] COCCAM- Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana.

[4] AMSTRAC-CURC- Asociación Municipal de Trabajadoras y Trabajadores Campesinos de Curillo Caqueta.

[5] ASODEMUC- Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana

[6] ASOMUCIC- Asociación de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas del Caquetá

[7] RED COMPAZ- Asociación Juvenil de Comadres y Compadres Constructores de Paz

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Camilo Pinilla

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